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lunes, 13 de junio de 2011

La Ejecución

Esta obra de teatro nos hará reflexionar en nuestra percepción de Dios. Jorgeus y Calvinicus no se dan cuenta que al que están crucificando es al Dios que ellos están esperando ¿Nos pasará lo mismo a nosotros? ¿Será que Dios está pasando al lado nuestro y no nos dimos cuenta?

Dos amigos están comiendo en una mesa viendo la gente pasar.

VISUAL AUDIO
Cañón de luz sobre hombres comiendo.

CALVINICUS: Hola Jorge, ¿qué hay de nuevo?

JORGEUS: ¿Qué quieres decir? Nada sucede aquí. Parece que es otro día caluroso. Es un buen día para camellos ¿no?

CALVINICUS: (riéndose) Si, pásame una aceituna.

JORGEUS: ¡Toma limosnero!. ¿Por qué no compras un bote y te sientas en la puerta de Jerusalén?


La gente comienza a caminar por detrás trabajadores de los dos hombres CALVINICUS: Déjame en paz ¿si? Ha estado dura la cosa en los campos. ¡Mira mis uñas!

JORGEUS: Si, ya sé... La tierra es tan dura... Casi rompo el yugo de mi buey.

CALVINICUS: ¡¿Qué sucede?! ¿Qué es toda esta conmoción?

JORGEUS: Ah, es solamente otra ejecución. Ya sabes, uno de esos “profetas” raros. Dicen que tienen la respuesta a los problemas del mundo. Lo ejecutarán junto a dos criminales.

CALVINICUS: Ah, ese tipo. Si, escuché sobre él. Dicen que es Dios o algo así. Algunas personas dicen que hizo algún tipo de “abra-cadabra” en algunos enfermos.
Una pequeña cruz es cargada y puesta a un lado del escenario
JORGEUS: Si, estos “profetas” son todos iguales. Supuestamente arreglan unas cuantas piernas unos cuantos ojos y todos se quedan fascinados. Por supuesto, también se le acusa de crear disturbios, de incitar a los rebeldes y de desacato a la justicia. ¡No aprenden! Si realmente quiere que alguien lo siga, debe explicar cómo es que su Dios es tan bueno en arreglar piernas y tan malo en sacarlos de la cárcel. Ah…mira… tengo que regresar a la casa para prepararme para la fiesta de esta noche.

CALVINICUS: Sabes Jorge, el otro día le decía a mi esposa -“El mundo está muy mal” Por un lado tenemos esos radicales Zelotes y Esceneos caminando con el cabello corto y todo eso, y por el otro tenemos a los falsos y bocones fariseos tocando trompetas por todos lados y orando en tu oreja. ¿Adónde vamos a llegar?

JORGEUS: No sé hombre. ¿Por qué no le preguntas a César?

CALVINICUS: Sé que esto suena raro Jorge, pero a veces pienso que si existe Dios desearía que hiciera algo radical sobre lo que está pasando aquí. Digo, tu sabes, que pudiera venir aquí abajo, darles unos cuantos golpes a los romanos. Entonces Quiás algo sucedería.
Una segunda cruz es traída y puesta al otro lado del escenario JORGEUS: ¡Sería grandioso que algo sucediera aquí! Todos los días… a los campos.. arar, arar, arar... comer algo rápido … de nuevo a trabajar… aplastar el grano... el mismo grano viejo. ¿Qué clase de vida es esta?

CALVINICUS: Sería maravilloso si todos pudiéramos regresar a los viejos tiempos cuando pastoreábamos.

JORGEUS: ¿Estás bromeando? No volvería a pastorear por nada. Progreso, hombre, progreso. Si claro, el pueblo se vuelve algo sucio con el polvo del tráfico, pero aquí es a donde está la acción. Claro, toda esta actividad hace que mi esposa se queje más (si eso fuera posible).

CALVINICUS: No sé hombre. Parece que me despierto, apago a mi gallo, voy a trabajar, regreso a casa, apago la lámpara y regreso a la cama. ¡Cómo desearía que hubiera algo más!. Me pregunto sobre todas estas cosas religiosas. Quiero decir, si hay algo como Dios, ¿por qué no baja y dice, “Hola amigos, soy Dios. ¿Les gustaría ver a algunos romanos convertidos en pizza?”

JORGEUS: A estas alturas deberías de saber, Cal, la religión es una bola de mitos y cosas. Bueno, nos vemos.
Una tercer cruz es traída lentamente Y la colocan detrás De ellos dos. CALVINICUS: Está bien Jorge, nos vemos después.

JORGEUS: (sarcásticamente) Si. Por cierto Cal si te encuentras con algún tipo que diga, “Hola, soy Dios,” avísame… me gustaría conocerlo.

FIN

La parabola del buen samaritano

 
Personajes

Narrador
Viajero
3 Pistoleros
Sacerdote
Levita
Samaritano
NARRADOR: Un día un viajero piadoso paseaba tarareando, pensando que todo estaba bien. Cuando de pronto de las rocas le brincaron tres de los pistoleros más malos que hayas visto en tu vida. Tenían ojos pequeños y rechinaban los dientes juntos. Comenzaron a golpear al viajero, después dos de ellos al mismo tiempo lo tomaron de los brazos mientras que el otro lo golpeaba. Cuando la acción parecía congelarse, el viajero recordó y se dijo a sí mismo, “¡Yo sé Kung Fu!” Y se soltó y comenzó a pelear. Pero los pistoleros lo tiraron al suelo. Mientras caía al suelo (la probabilidad es que ya esté en el suelo—pero repite las palabras “Pero mientras caía al suelo” hasta que se levante), dejó salir un gemido terrible seguido por un profundo gruñido. Los ladrones tomaron su dinero y se fueron, gritando y saltando de gozo.

Mientras estaba en el suelo quejándose, un sacerdote llegó quién, al ver al hombre, estaba sorprendido y pasó alrededor de él diciendo, “estoy asombrado pero se lo merecía por viajar solo.”

Después llegó un Levita, y el hombre seguía quejándose. Cuando el Levita lo vio y lo escuchó, corrió al lado del hombre y dijo, “¡Dios mío, Dios mío, qué lástima!” Y comenzó a ayudar al hombre a levantarse, pero después se dio cuenta de la hora y lo tiró. El hombre dio un grito. El Levita dijo, “Voy a llegar tarde a la alabanza en la sinagoga—no debo dejar que ningún hombre se anteponga a Dios.” Y se fue.

Y finalmente llegó un Samaritano que al ver al hombre fue movido a compasión y vendó al hombre, después lo ayudo a levantarse y le acerca una piedra para que el hombre se sentara ahí. Después de mucho esfuerzo, lo levanta y lo carga hasta el pueblo.

FIN

El rico tonto

Personajes

Narrador
El hombre rico
Granero (dos personas)
Madera Nueva del granero (2 personas más)
La cosecha (2 personas)
Sillón reclinable (1 persona)
trabajadores (2 personas grandes y fuertes)
Dios
NARRADOR: Jesús dijo esta parábola (bueno, su parábola fue algo como esto):

Había un hombre rico que salió a sus campos un día para ver su cosecha. Estaba muy orgulloso de su cosecha. Podías ver lo orgulloso que se sentía con su cosecha porque la veía con amor. El solía tocar su cosecha. El solía oler su cosecha—aunque era alérgico a su cosecha. Así que cuando olía su cosecha, estornudaba sobre ella. Esto hacía que la cosecha se moviera de un lado al otro. Mientras veía el mover de su cosecha, él estornudaba y decía, “¡Qué gran cosecha!”

Después decía, “Pero, qué debo hacer? ¡Mi granero es demasiado pequeño para mi cosecha!”

Desilusionado, caminó hacia el granero y lo pateó—lo que ocasionó que su pié fuera lastimado. Brincó con un pié lleno de dolor y con cara de angustia. Después dijo, “Ya sé…voy a contratar a algunos trabajadores para que derriben este viejo granero y voy a construir un granero más grande.”

Así que eso es lo que hizo. Los trabajadores llegaron y trataron de derribar el viejo granero. Pero el granero era muy fuerte y resistió. No importó qué tan fuerte trataban los trabajadores de derribar el granero, el granero permanecía firme. Aún así los trabajadores finalmente lo lograron; el granero tuvo que ceder a los esfuerzos de los trabajadores. El viejo edificio cayó—encima de los trabajadores. Después de una gran lucha, sin embargo, los trabajadores lograron salir de las ruinas del viejo granero.

Después, los trabajadores trajeron madera nueva para hacer un granero más grande. Pero se les acabó la nueva madera—así que utilizaron madera del viejo granero para terminar el nuevo y más grande granero. El único problema fue que la madera del viejo granero estaba muy pesada y era muy difícil ponerla en su lugar.

Una vez que el nuevo granero estaba en su lugar, el hombre rico dijo a sus trabajadores, “Oigan muchachos—qué bonito granero.” Después dijo, “¿Por qué no me ayudan a meter mi cosecha?”

“¡Lo haremos!” dijeron los trabajadores.

“¡Grandioso!” dijo el hombre rico. “Por aquí muchachos.” El hombre rico se volteó y brincó con un pié hacia el campo. Los trabajadores siguieron al hombre rico también en un pié. Cuando llegaron al campo, el hombre rico les mostró su hermosa cosecha. Les dijo que la tocaran. Les dijo que olieran la cosecha. Los trabajadores también eran alérgicos a la cosecha, también estornudaron sobre ella. La cosecha se movió con el viento.

“Bueno muchachos,” dijo el hombre rico. “Tomen mi cosecha y métanla al granero.” Así que los trabajadores tomaron la cosecha y la llevaron al granero, estornudando todo el camino haciendo que la cosecha se moviera de un lado al otro—lo que hizo que fuera muy difícil llevarla.

Una vez que la cosecha estaba segura en el granero y los trabajadores se habían ido a casa a descansar (estornudando todo el camino), el hombre rico se dijo a sí mismo, “Ahora tengo muchas cosas buenas. Estas cosas me durarán por muchos años. Puedo llevar la vida más fácil. Comeré, beberé y estaré muy gozoso.”

Con eso, se sentó en su sillón reclinable. Pero por alguna razón el sillón estaba muy frágil. El hombre rico trató de acomodarse, pero no podía. De pronto el sillón se derrumbó por el peso del hombre rico. Se golpeó la cabeza en el suelo y se desmayó

En un sueño vio a Dios parado sobre él diciendo, “Oye tú tipo rico. Eres un tonto. Esta noche vas a morir. Entonces, quién se va a quedar con todo lo que es tuyo?”

La mañana siguiente los trabajadores estornudando hacia su trabajo—encontraron al hombre muerto. Se quedaron con la boca abierta. Estornudaron. Lo cargaron al granero y lo echaron ahí junto con la cosecha.

¿ La moraleja de esta historia? Está en Lucas 12:21: “Así será con cualquiera que acumula cosas para sí mismo pero no es generoso con Dios.”

FIN

Una excursión por el lago

Un Melodrama Espontáneo

Personajes

Narrador
Discípulos (12 personas)
Jesús
Barco (8-12 personas)
Vela
Almohada
Viento (4-5 personas)
Olas (4-5 personas)
NARRADOR: Jesús y sus discípulos habían pasado un largo día de enseñanza y predicación junto al lago y había llegado la noche. Jesús dijo a sus discípulos, “Vamos a pasar al otro lado del río para buscar un McDonald`s.” Con gran entusiasmo, todos dijeron, “¿Súper!” y rápidamente movían sus cabezas diciendo que sí. Estaban tan mega cansados que se colgaban unos encima de otros para mantenerse de pié. Todos se subieron al barco.

Jesús también estaba cansado, claro. El subió al barco, caminó directamente atrás del barco y recostó su cabeza sobre la almohada e inmediatamente comenzó a roncar.

El pequeño barco pesquero se alejó de la orilla meciéndose gentilmente sobre las aguas quietas del lago de Galilea. Mientras Jesús roncaba los discípulos se recargaron en las orillas del barco, riéndose y platicando. El viento soplaba suavemente sobre el lago, y la vela del barco seguía gentilmente la dirección de las pequeñas brisas. Las olas dulcemente golpeaban los lados del barco.

Y todos pensaban en una Big Mac, papas fritas y malteadas de chocolate para llevar.

De la nada llegó una ráfaga furiosa. (En este punto el narrador le pedirá al público que hagan ruido con los pies y aplaudan para proveer los efectos especiales de la tormenta) Las olas golpeaban las orillas del barco. La vela se mecía dando vueltas sobre el mástil, golpeando a los discípulos en la cabeza. El viento y las olas mecían al barco fuertemente—sus ocupantes eran lanzados primero a un lado del barco y después al otro. Y aún así la vela daba vueltas golpeando a más discípulos. El barco continuó meciéndose duramente—y también los discípulos, recargándose sobre las orillas del barco. La cosa se puso mal.

Finalmente con desesperación, uno de los discípulos se recobró lo suficiente y tomó la vela y se agarró fuertemente de ella, para que dejara de dar vueltas y dejara de golpear a la gente en la cabeza. Aunque estaba muy mareado, se agarró firmemente de la vela. La pobre vela era un desastre.

Pero en la parte de atrás del barco, el relajo puso a Jesús en un sueño más profundo—y producía ronquidos más fuertes. La almohada se mecía también, claro está pero ella no roncaba.

Los discípulos salvajemente se amontonaban unos encima de otros en desesperación. Algunos comenzaron a llorar. Otros se gritaban preguntas como “¿A dónde está Jesús? “ “¿Qué no puede ayudarnos?” “¿Qué rayos está haciendo?”

Así que sobre sus rodillas y manos gatearon hacia la parte de atrás del barco y rodearon a Jesús, el cuál seguía dormido pacíficamente, roncando, meciéndose gentilmente y su cabeza sobre la almohada.

Juntos los discípulos le gritaron a Jesús, “¡Maestro!” ¿Qué no te importa que nos ahoguemos?” Volvieron a gritar al unísono esta vez, ya que la primera no lo hicieron tan bien.

Finalmente, Jesús se volteó, se sentó sobre la almohada, bostezó y se talló los ojos. “¿Qué pasó?” les preguntó soñoliento.

Solo le tomó un momento para entender la desesperante situación, así que se paró y caminó en medio del barco. De esta manera podía tener una mejor idea de todo—los discípulos estresados, el barco meciéndose, la vela que golpeaba por todos lados, las olas que duramente daban contra el barco y el viento violento. El estiró sus brazos y clamó a gran voz, “¡Olas! ¡Esténse quietas!”

Inmediatamente, las olas cayeron sobre sus caras fuera del barco y se mantuvieron quietas como buenas olas deben de hacerlo. Después Jesús gritó de nuevo, “¡Viento! ¡Muerte”

Inmediatamente el viento se murió acostándose sobre las olas como el buen viento debe de hacer.

El barco dejó de mecerse, la vela dejó de dar vueltas y todo estaba calmado, quieto y buena onda. Jesús vio todo, vio al viento, las olas, el barco, la vela y la almohada—aún a los discípulos. Vio a los discípulos por mucho tiempo. Primero vio a uno, después a otro—después a todos, uno a la vez.

Finalmente les dijo suavemente, “¿Por qué tienen tanto miedo?” ¿Qué aún no tienen fe?”

Los discípulos, aún aterrorizados y abrazados todos juntos, se dijeron unos a otros, “¿Quién es este hombre? ¡Aún el viento y las olas le obedecen!”

Pero después los discípulos todos dieron un enorme y fuerte respiro de alivio. Uno muy largo y fuerte. Después todos brincaron y abrazaron a Jesús y le agradecieron. Todos al mismo tiempo. Un gran abrazo de grupo. Y el pequeño barco pesquero navegó calmadamente al otro lado del lago, navegó felizmente tocando el viento.

Cuando llegaron a tierra, los discípulos salieron del barco, sanos y salvos y decidieron ir no a MacDonald`s después de todo, sino a los Sandwiches de Subway.

FIN

Los peligros del pródigo

(Un Melodrama Espontáneo)

Personajes

Padre Sabio y Amoroso
Lorenzo, el Hijo Fiel
Daniel, el Hijo Débil
Los amigos de parranda de Daniel:
Lisa Deliciosa
Ana Sin Cerebro
Sandra Sexy
Enrique Guapo
Cerdos (al menos dos)
Trabajadores (actuados por los amigos y los cerdos)
Había una vez un padre sabio y amoroso el cuál tenía dos hijos, Lorenzo y Daniel. (Solía tener otro hijo llamado Jorge pero esa es otra historia.) Este padre sabio y amoroso era muy rico, y todo por ser el dueño Jean Somos Nosotros en el centro comercial cercano. (Solía ser dueño de la tienda GAP también, pero esa es otra historia.)

El hijo mayor del padre sabio y amoroso trabajaba duramente. Lorenzo iba a la tienda de su padre todos los días para sacar la nueva mercancía, operar la caja registradora y contestar el teléfono. El hijo menor del padre sabio y amoroso, por otro lado estaba echado a perder. Daniel iba diario a la tienda también, pero solo para coquetear con las trabajadoras, para burlarse de su hermano Lorenzo y para “pedir prestado” de la caja registradora para comprar donas en el tiempo de receso. Pero cuando su padre llegaba a la tienda, Daniel comenzaba a trabajar como loco. El padre les daba palmaditas en la espalda a ambos hijos y decía, “¡Qué buenos hijos tengo!”

Un día Daniel fue a la oficina de su papá en el segundo piso del centro comercial. Daniel se puso de rodillas tomó la mano de su papa y le rogó, “Padre, querido—cuando te mueras, ¿quién obtendrá tu dinero?”

“Lo dividiré entre tú y Lorenzo,” dijo el padre. Daniel, viendo fríamente los ojos de su padre dijo, “¿podré tener mi parte ahora mismo? Quisiera comenzar mi propio negocio.

El padre lo vio como si estuviera a punto de llorar. “No estoy seguro hijo.” Le dijo.

Pero Daniel era persistente. Abrazó las rodillas de su padre y le rogó una y otra vez, “Por favor papi.” Finalmente el padre accedió. Tomó su dinero y le dio la mitad a Daniel. La otra mitad se la dio a Lorenzo.

Daniel decidió abrir su propia franquicia en Los Angeles de Jeans "Somos Nosotros". Así que tomó el avión (El narrador tira un avión de papel para que Daniel lo agarre) hacia la costa. Cuando llegó ahí, se rascó la cabeza y pensó en voz alta, “Hay tiempo para trabajar después. Primero voy a ir a la playa.” Así que se fue hacia el océano, deteniéndose primero para comprar un auto deportivo nuevecito (El narrador rueda un carrito de juguete para que lo recoja Daniel). Cuando llegó a la playa, una muchacha muy hermosa llegó hacia él. “Hola,” le dijo, pasándose su cabello sobre su hombro. “Mi nombre es Lisa Deliciosa.”

Lisa tomó su mano y la puso al rededor de su cintura y llegó a Daniel a conocer a sus amigas Ana Sin Cerebro, Enrique Guapo y Sandra Sexy. Viendo a Daniel todos dijeron al unísono, “Oye amigo, vamos a hacer fiesta.”

Todos se subieron al carro de Daniel y comenzaron la fiesta. Cada día los cuatro salían hasta altas horas de la noche. Daniel les compraba ropa, tragos, drogas Pistolas y Rosas.

Estaban tan felices que tomaron a Daniel y lo cargaron sobre sus hombros mientras cantaban: “Porque es un buen compañero, porque es un buen compañero, a Daniel le gustan las fiestas y nadie lo puede negar.”

Un día mientras cargaban a Daniel sobre sus hombros Daniel dijo sonriendo, “¿Qué creen amigos? Ya no tengo dinero.”

Lo dejaron caer como un mal hábito.

Ahora Daniel estaba solo, lejos de casa y en banca rota. Se acostó con la cabeza sobre el suelo y haciendo un berrinche lloraba, “¿Qué hago? ¿Qué hago?”

Pronto se encontró dándole de comer a los cerdos de un granjero local. Los cerdos estaban sucios hacían sonidos nefastos de cerdos . Daniel caminaba de un lado al otro entre los cerdos preguntándose en voz alta, “¿Cómo pude ser tan tonto?”

Un día una idea lo golpeó. Se golpeó tan fuerte en la frente que se cayó de espaldas sobre uno de los cerdos el cuál le hizo sonidos de enojo. Pero eso no le molestó a Daniel. Se levantó y vio a la distancia y dijo, “Regresaré a mi padre.

¡Aún los empacadores de la tienda de mi papá están mejor que yo! Daniel comenzó a danzar alrededor de los cerdos mientras los cerdos hacían sonidos de gusto.

A la mañana siguiente Daniel se levantó y comenzó el regreso a casa. No tenía dinero para irse en avión, así que pidió prestada una bicicleta de pedales. Cuando la bicicleta se rompió, pidió aventón. Cuando la persona que lo ayudó lo dejó en algún lugar, compró una patineta y así se fue. Cuando las ruedas se cayeron, comenzó a correr. Exhausto caminó lentamente. Cuando finalmente vio el centro comercial cerca lo único que podía hacer era gatear hasta la tienda de su padre.

Mientras tanto, su padre estaba viendo hacia fuera del centro comercial con la esperanza de reconocer a su hijo en medio de todos los compradores. Así que cuando vio a Daniel brincó de gusto, Dejó salir un grito y danzó alrededor brincando y tocando sus talones en el aire. Y corrió a encontrarse con su hijo.

Daniel abrazó violentamente los tobillos de su padre, llorando mientras que su padre lo acariciaba en la cabeza. “Padre,” finalmente dijo. “No soy digno de llamarme tu hijo. ¡Hazme un empacador!” El padre tomó la cara de Daniel tiernamente en sus manos y lo levanto. “¡Mi hijo ha vuelto a casa!” Exclamó. Se abrazaron.

El padre de Daniel lo llevó a la tienda y le dio un par nuevo de jeans marca Guess, un par de tenis marca Nike y unos lentes obscuros marca Oakley. Después invitó a todos los empleados de la tienda para tomar helado de Baskin—Robbins con Daniel. Todos formaron un circulo alrededor de Daniel y tomados de las manos bailaron alrededor de él cantando: “Porque es un buen compañero.”

Pero el padre dejó la fiesta pues alguien faltaba—Lorenzo. Encontró a Lorenzo haciendo pucheros fuera de Baskin-Robbins sintiéndose mal, chupándose el dedo. Cuando el papá se acercó a Lorenzo, Lorenzo gritó, “¡Tu no me amas!” ¡Nunca me has amado! ¡Siempre has amado más a Daniel que a mí! Tu nunca me compraste helado a mi para mis amigos!” Entonces puso los dedos en los oídos y le sacó la lengua a su papá haciendo la cara más fea que jamás hayas visto. Estaba tan enojado que se cayó en el suelo pateando y gritando.

El padre levanto a Lorenzo. “Lorenzo” le dijo “todo lo mío siempre ha sido tuyo. Pero tenemos que estar contentos. Mi hijo estaba perdido ¡y ha sido encontrado!”

Después el padre y sus dos hijos pasaron 600 años construyendo un arca—no, espera, esa es otra historia.

FIN

Dos hombres ciegos


(Un Recuento de Mateo 20:29–34)

Personajes

Dos hombres ciegos
Dos bancas
Cuatro o más personas de multitud
Jesús
Narrador
(Si hay más personas, aumenta una puerta, un árbol, una roca, etc.)
Dos hombres ciegos sentados en una banca cerca del camino tarareaban pensando que todo estaba súper bien, sin pena alguna. Uno tenía un espasmo en su mano izquierda que le causaba gran dolor. Su brazo derecho también se movía violentamente, frecuentemente golpeándolo en la frente.

El otro hombre ciego tenía una tos terrible. A veces la tos se convertía en una crisis de estornudos. También tenía un extraño espasmo en su cuello que lo hacía sacudir la cabeza como la cabeza de un pollo.

Una multitud emocionada que seguía a Jesús pasó frente a los dos hombres ciegos, y en la emoción de la gente accidentalmente tumbaron a ambos hombres ciegos de sus bancas rompiendo las bancas. La gente siguió adelante dejando a los tosientes, espasmódicos y ciegos hombres en el polvo. Pero después ambos hombres ciegos escucharon que Jesús estaba delante de ellos y gritaron juntos muchas veces: “¡JOSUE, BEN, DAVID, TEN MISERICORDIA!”

La multitud cubrió sus oídos. Se enojaron con los hombres ciegos y les gritaron, “¡CALLENSE! ¡NO PODEMOS ESCUCHAR A JESUS!”

Pero aún así los hombres ciegos siguieron gritando, “¡JOSUE, BEN, DAVID, TEN MISERICORDIA!”

La multitud rechinó los dientes y con los ojos bizcos se enojaron más. Gritaron, “¡Les dijimos que se callaran! ¡Hablan demasiado fuerte!” Su enojo era tal que golpearon y patearon a los hombres ciegos, tirándolos de nuevo al polvo.

Aún así los dos siguieron gritando quejándose, “¡JOSUE, BEN, DAVID, TEN MISERICORDIA!” La multitud estaba tan enojada que tomaron los pedazos de las bancas rotas y se las aventaron a los hombres ciegos. Aún así ambos siguieron gritando, “¡JOSUE, BEN, DAVID, TEN MISERICORDIA!”

Entonces Jesús entró a la escena. De pronto la multitud se contagió con los espasmos en la mano izquierda que les causó mucho dolor. Sus brazos derechos comenzaron a moverse violentamente, golpeándose en sus frentes. La multitud comenzó a toser, algunos a estornudar. Todas sus cabezas comenzaron a sacudirse como si fueran pollos.

La multitud se fue. Y Jesús sanó a los hombres ciegos—los cuales siguieron a Jesús fuera del escenario.

FIN

miércoles, 16 de marzo de 2011

El rin rin bíblico

El rin rin bíblico
Personajes

Operadora
Moisés
Jonás
Sarah
Cualquier hombre / cualquier mujer
Un escritorio cubierto con papel a la derecha a donde se encuentra un operador de teléfono. A su izquierda todos los personajes entrarán y llamarán.

OPERADORA: Un Rin Rin, dos Rin--¡OH! Buenas y amables noches, hola. ¿Es este el lugar a donde estoy hablando? Ah si, ¿está algún Moisés ahí por favor?… ¿Qué?… (risa fuerte) Lo siento. Entendí mal. Puedo por favor hablar con él? Gracias.

MOISES: (Entra con voz temblorosa, tartamudeando, evidentemente preocupado y ansioso de que hay una llamada para el) ¿Hola?

OPERADORA: Hm., si. Es usted el Señor Moisés?

MOISES: Si, ¿hay algún problema?

OPERADORA: (Haciendo ruidos con la nariz) ¡OH! Señor Moisés, es usted tan chistoso. Mire Señor Moisés, dice en mi archivo que a usted se le está llamando para hacer una transferencia de un Señor Faraón de Egipto. ¿Es esta información correcta?

MOIESES: Este… bueno.. yo.. hmm….

OPERADORA: Por favor Señor Moisés. ¿Para qué andar con evasivas?.. o debería decir…”con arbustos ardientes?” (Gran carcajada)

MOISES: Por favor. Ya discutí esto con Dios. Pensé que él había decidido darle una llamadita a Aaron mi hermano.

OPERADORA: Perdone que difiera con usted. Nuestros registros claramente muestran que aunque su hermano pueda ayudar en las operaciones, esta no es una llamada para ambos, Dios claramente lo ha escogido a usted.

MOISES: (Gran suspiro) No tengo problemas teniendo una relación con Dios. Solamente que no quiero que él me llame a mi todo el tiempo. ¿No tiene un bloqueador de llamadas o algo así?

OPERADORA: OH Señor Moisés, lo siento, eso no es posible. El tener una relación con Dios significa que, para empezar, usted al menos escucha cuando el llama. Estoy segura que Dios lo ayudará, pero necesita regresar su llamada.

MOISES: Bueno… ¿Me ayudará Dios con los cargos?

OPERADORA: Por supuesto.

MOIESES: ¿Estará Dios conmigo?

OPERADORA; En cada paso del camino

MOISES; Está bien, le regresaré la llamada a Dios.

(Sale del escenario por el lado izquierdo).

JONAS: (Entra empapado, temblando, miserable; habla con algún acento burlándose) ¡Hola! Es esta la persona con quién estoy hablando?

OPERADORA; Si, soy yo. ¿Puedo ayudarle?

JONAS: Si, ¡habla Jonás! ¡Necesito hablar con mi agente de viajes y quiero hablar con él ahora mismo!

OPERADORA: Un momento por favor…(pausa) OH tu eres ese tal Jonás.

JONAS: (Gritando) ¿Por qué adivinaste?

OPERADORA: (Riéndose) OH, Señor Jonás, ¡Hemos estado esperando escuchar de usted! ¿Su alojamiento ha sido menos de lo que usted esperaba?

JONAS: ¡Estoy dentro de una ballena! ¿Ha oído el interior de una ballena?

OPERADORA: OH Dios mío, no, pero no traté de invertir los cargos de mi llamada tampoco.

JONAS: ¿De qué está hablando?

OPERADORA: OH, Señor Jonás, nuestros registros claramente muestran que usted fue llamado para ir a Nínive y usted rehusó aceptar los cargos. ¿Realmente pensó usted que podía huir de esto, Señor Jonás? ¿Qué no se dio cuenta que somos omnipotentes aquí? Esto es: “potente” con un “omni.” (Risa haciendo sonidos con la nariz)

JONAS: ¿Así que usted está diciendo que no puedo invertir los cargos? ¿Qué tengo que aceptar el llamado que tengo?

OPERADORA: Ya lo entendió, Señor Jonás.

JONAS: ¿Estará Dios conmigo?

OPERADORA: Cada paso del camino.

JONAS: Bueno, está bien. Gracias…. Supongo…(sale del escenario a la izquierda, entra Sarah)

OPERADORA: Hermosos buenos días y hola. ¿Es esta la persona con quien hablo?

SARAH: Si, soy Sarah, si. ¿Puedo ayudarla?

OPERADORA: Si, esta es la compañía de teléfonos llamándola. Tengo un forma de aviso de una Saraí, esposa de Abraham. Es algo acerca de una conexión de una llamada de tres que falló.

SARAH: Ah si, ¡Yo soy Sarah!

OPERADORA: Esta forma dice que estoy buscando a una Sarah.

SARAH: Si, bueno, el nombre de mi esposo y el mío fueron cambiados recientemente…(dulce sarcasmo) Supongo que siendo la compañía de teléfonos omnisciente, ya lo sabían.

OPERADORA: Sabíamos, solo quería estar segura que usted había aceptado el cargo. Parece ser que usted ha tenido problemas últimamente aceptando el llamado de Dios que tiene sobre su vida.

SARAH; Bueno, originalmente teníamos un arreglo para el llamado de tres personas que era yo, mi esposo y … bueno.. una sirvienta la cual tengo muchas razones por las que no me agrada.

OPERADORA: (gran sonido con la nariz y risa) ¡Ah si! ¡Todavía hablamos de ella aquí! Pero yo tenía la impresión que esta situación ya se había arreglado.

SARAH: Pues ya se arregló. Pero mientras hablo contigo por teléfono… ¿Es verdad que voy a dar a luz a un hijo?

OPERADORA: ¿Prometes no reírte?

SARAH: (Viendo hacia abajo un poco apenada) Lo prometo.

OPERADORA: Has sido llamada para dar a luz a un hijo cuyo nombre será Isaac.

SARAH: (Emocionada) ¡OH! ¡Gracias! (Sale del escenario a la izquierda)

CUALQUIER HOMBRE: (Entra irritado, habiendo sido interrumpido de su trabajo por esta llamada; toma el teléfono, contesta gruñón) ¡Hola!

OPERADORA: (Por primera vez es tomada por sorpresa) Hmmm…este….¡ah si! Hermosos buenos días y … ¡ahhh! ¿Es esta la persona con la que estoy hablando?

CUALQUIER HOMBRE: ¡Si! ¡Estoy ocupado! ¿Qué rayos quieres?

OPERADORA: ¡Oh! Perdóneme, señor, por interrumpirlo, pero hay una llamada para usted en la línea tres.

CUALQUIER HOMBRE: ¿Tres? ¿Qué quieres decir con la línea tres? ¡Sólo tenemos dos líneas!

OPERADORA; ¡OH señor! ¡Pero esta es línea directa! Usted tiene una llamada para el ministerio de parte de Dios.

CUALQUIER HOMBRE: ¿De qué está hablando usted? Ya tengo un trabajo. Trabajo como reparador. (Se mueve para colgar el teléfono pero las palabras de la Operadora lo detienen justo a tiempo)

OPERADORA: ¡OH señor, espere¡ Le ruego que espere. Dios quiere que usted entienda que su ministerio es como reparador. Usted está usando sus dones dados por Dios en el mundo. Es su llamado especial.

CUALQUIER HOMBRE: ¿Quiere decir que estoy en el ministerio? Bueno, nunca pensé que yo… quiero decir… Dios me está llamando? Pero no soy bueno con la gente. Hay otras personas más religiosas que yo. ¡Llámalos a ellos! ¡Haz que ellos lo hagan! Y, ah sí-(Liberado de que pensó otra excusa) —No tengo tiempo de pensar en otra cosa.

OPERADORA: ¡OH amable señor! (haciendo el sonido de nariz) Qué impresionante. Ha sido capaz de meter todas las excusas en un solo respiro. Esto rebaja considerablemente el tiempo. Con razón es usted tan exitoso. Sus talentos con la gente son necesitados en este mundo. Usted puede enseñar a la gente lo que significa una vida Cristiana.

CUALQUIER HOMBRE: ¿Tengo alguna opción?

OPERADORA: Bueno, quisiéramos decir que si, pero usualmente obtenemos a nuestra gente al final.. de una forma u otra.

CUALQUIER HOMBRE: OH, bueno, está bien. Perfecto, ¡Lo haré! Pero me ayudará Dios y estará conmigo?

OPERADORA: ¡Dios siempre estará con usted! Y, señor—

CUALQUIER HOMBRE: (Comienza a salirse, pero regresa para la respuesta final) ¿Si?

OPERADORA: Gracias por aceptar el llamado de Dios.

FIN

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